¿Qué es el colecho, es beneficioso o perjudicial?
¿Qué es el colecho?
El colecho es la práctica de dormir con el bebé o niño pequeño en la misma cama, en camas contiguas o con una cuna adosada. Tradicionalmente presente en muchas culturas (África, Japón), nace de la necesidad de cercanía y ahorro de espacio.
Origen del debate
En los años 90, los estudios sobre el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) asociaron dormir boca abajo con mayor riesgo. Desde entonces se cuestionó si el colecho aumentaba dichas muertes, especialmente cuando concurren factores de riesgo (tabaco, alcohol, drogas, sofás, bebés prematuros o menores de 12 semanas). Sin embargo, en ausencia de estos factores y con un entorno seguro, no existe evidencia científica que contraindique el colecho.
Beneficios
Vínculo afectivo: El contacto piel a piel fortalece la relación padre–hijo y regula las emociones del bebé.
Lactancia eficiente: Facilita el amamantamiento nocturno, incrementando la frecuencia de las tomas y mejorando la respuesta inmune del lactante.
Sincronía termal: La madre y el bebé ajustan mutuamente su temperatura; el pecho materno puede subir o bajar hasta 2°C según la necesidad del niño.
Menos llanto: La proximidad reduce el estrés del bebé y evita episodios de llanto persistente.
Riesgos y precauciones
Superficie adecuada: Colchón firme, sin huecos ni espacios donde el bebé pueda quedar atrapado.
Ropa de cama mínima: Evitar edredones, almohadas o mantas gruesas que obstruyan la respiración.
Evitar sustancias: No colechar si alguno de los padres fuma, ha consumido alcohol, drogas o somníferos.
Posición: Siempre boca arriba (decúbito supino) y nunca en sofás o sillones.
Cuna colecho: Para los primeros meses, una cuna adosada al borde de la cama combina seguridad y cercanía.
Guía UNICEF: Para más detalles sobre un colecho seguro, consulta las recomendaciones de la AEPed/UNICEF en este enlace:
https://www.aeped.es/sites/default/files/1-colecho_unicef.pdf
¿Hasta qué edad practicarlo?
No hay una regla fija. Muchas familias lo mantienen al menos hasta los 8 meses, momento en que el bebé vive su primera crisis de separación y necesita reforzar la seguridad emocional. Luego, la transición puede ser gradual según el ritmo de cada niño y familia.